El objetivo de estos protocolos es crear un documento que unifique los criterios sobre el tratamiento de los pacientes que presentan abuso o dependencia de estas sustancias, homogeneizando las actuaciones dentro del marco clínico y legal y ayudando a los profesionales en la toma de decisiones para disminuir la variabilidad de la práctica clínica, logrando modelos homogéneos de atención.

